Todo lo que no se ve detrás de una interacción natural con Robic y Alma®

Tecnología de Robic y Alma

Cuando una tecnología está bien diseñada, gran parte de su complejidad desaparece ante los ojos de quien la utiliza.

La persona solo ve a Robic (modelo NAO) dando una indicación, guiando una actividad o reaccionando a lo que ocurre durante una sesión.

El profesional ve una herramienta que puede incorporar a su intervención.

Pero detrás de esa interacción aparentemente sencilla hay muchas decisiones, muchas horas de desarrollo y una gran cantidad de trabajo que nunca llega a verse.

Ese trabajo invisible es una de las partes más importantes de Inrobics.

La naturalidad no ocurre por casualidad

En Inrobics buscamos que cada interacción con nuestros robots y con Alma®, nuestra plataforma de inteligencia artificial social, resulte clara, cercana y fácil de comprender.

Queremos que la tecnología no obligue a la persona a adaptarse a ella.

Debe ocurrir al revés.

Es el sistema el que tiene que interpretar lo que está sucediendo, responder al ritmo de cada usuario y facilitar que la atención se mantenga en la actividad.

Cuando esto funciona, la experiencia parece simple.

Robic (modelo NAO) da una indicación.

La persona responde, la sesión continúa.

Sin embargo, para llegar hasta ahí, la plataforma debe coordinar información procedente de distintos componentes, interpretar el desarrollo de la actividad y ofrecer una respuesta coherente en cada momento.

La naturalidad no es la ausencia de tecnología.

Es el resultado de una tecnología muy trabajada.

Mucho más que un robot

La parte más visible de la experiencia es Robic, nuestro robot social basado en NAO.

Pero el valor de la solución no se encuentra únicamente en el dispositivo.

Detrás está Alma®, la tecnología propia de Inrobics que permite diseñar, gestionar y adaptar las interacciones.

Su arquitectura modular hace posible utilizar una misma base tecnológica en diferentes entornos, perfiles de usuario y tipos de intervención.

Esto permite que las soluciones puedan aplicarse en hospitales, centros de rehabilitación, residencias, colegios, centros de atención temprana y domicilios.

El robot es el punto de contacto.

Alma® es la inteligencia que organiza lo que ocurre detrás.

Una plataforma que se adapta a cada sesión

No existen dos personas exactamente iguales.

Tampoco existen dos sesiones idénticas.

Una misma actividad puede requerir ritmos diferentes, nuevas explicaciones o ajustes concretos en función de las capacidades y necesidades de cada usuario.

Por eso, nuestra tecnología está diseñada para recoger información sobre el desarrollo de la interacción y facilitar que los profesionales puedan adaptar la intervención.

El sistema puede detectar patrones relacionados con la participación, el desempeño o la evolución de la actividad.

Esta información permite al profesional comprender mejor lo que ha ocurrido y tomar decisiones apoyadas en datos.

La tecnología no sustituye su criterio.

Le proporciona nuevas herramientas para ejercerlo.

Aprender de quienes utilizan Alma®

El desarrollo de Alma® no ocurre de manera aislada.

Cada implantación, cada sesión y cada conversación con un profesional nos permite identificar nuevas posibilidades de mejora.

Escuchamos a quienes utilizan nuestras soluciones en su trabajo diario.

Observamos cómo se comporta la tecnología en entornos reales.

Analizamos qué elementos funcionan, cuáles necesitan simplificarse y qué nuevas necesidades aparecen con el uso.

Este proceso de escucha es esencial.

Una tecnología puede ser técnicamente avanzada y, aun así, no resultar útil si no encaja en la realidad de las personas.

Por eso seguimos perfeccionando tanto la interacción como la propia aplicación, buscando que cada paso sea más intuitivo y que el profesional pueda concentrarse en lo verdaderamente importante: la persona que tiene delante.

La tecnología que acompaña sin imponerse

Uno de nuestros principales objetivos es que la tecnología se integre en la experiencia sin forzarla.

No queremos que la sesión gire alrededor del robot.

Queremos que el robot y Alma® ayuden a que la persona se implique en la actividad.

La interacción social, el movimiento, las instrucciones, los refuerzos y la adaptación deben contribuir a aumentar la motivación y facilitar la participación.

Cuando la tecnología consigue integrarse de esta manera, deja de percibirse como un elemento extraño.

Se convierte en una herramienta de apoyo.

En un recurso para el profesional.

En un estímulo para el usuario.

Y, en determinados contextos, en un verdadero coterapeuta tecnológico.

Construir una tecnología propia requiere continuidad

Llegar hasta este punto ha exigido más de una década de investigación aplicada en robótica social e inteligencia artificial.

Ha requerido combinar desarrollo tecnológico, conocimiento clínico, validación científica y experiencia en entornos reales.

También ha exigido construir una plataforma propia capaz de evolucionar con las necesidades de los usuarios y de los sectores en los que trabajamos.

Pero este trabajo no termina cuando una solución empieza a utilizarse.

La tecnología debe seguir mejorando.

Debe incorporar nuevos aprendizajes, responder a nuevos casos de uso y adaptarse a contextos cada vez más diversos.

Esa continuidad es una de las razones por las que abrimos nuestra ronda de inversión.

Entramos en la fase final de nuestra ronda

La ronda de inversión de Inrobics entra ahora en su fase final.

Durante los últimos meses hemos compartido nuestros orígenes, nuestra tecnología, los resultados obtenidos y la visión que guía el crecimiento de la compañía.

También hemos explicado qué queremos conseguir con esta nueva etapa: continuar desarrollando Alma®, reforzar la investigación, ampliar nuestra capacidad de despliegue y conseguir que nuestras soluciones lleguen a más profesionales y usuarios.

Ahora quedan los últimos días para conocer la oportunidad con detalle.

No se trata de tomar una decisión precipitada.

Se trata de disponer de toda la información necesaria para valorar el proyecto, comprender su recorrido y decidir si se comparte nuestra visión sobre el futuro de la inteligencia artificial social aplicada a la salud, los cuidados y la educación.

Una oportunidad para conocer Inrobics desde dentro

Invertir en Inrobics significa apoyar una tecnología que no ha nacido únicamente para demostrar lo que es capaz de hacer.

Ha nacido para integrarse en la vida real.

Para ayudar a los profesionalesaumentar la motivación y la participación de los usuarios.

Para convertir información compleja en herramientas útiles.

Y para conseguir que toda la tecnología que funciona entre bambalinas se traduzca en una experiencia sencilla, natural y cercana.

La ronda sigue abierta durante estos últimos días.

Quienes quieran conocer con más detalle la tecnología, el equipo, el modelo de negocio, los datos de tracción y los objetivos de la compañía pueden consultar toda la información en la página de la oportunidad:

Consulta la ronda de inversión de Inrobics:

https://startupxplore.com/es/inversores/invertir-startups/inrobics#info

Detrás de cada interacción de Robic hay mucho que no se ve.

Investigación.

Desarrollo.

Escucha.

Aprendizaje.

Y un equipo que sigue trabajando para que toda esa complejidad se convierta en algo sencillo para las personas.

Ahora entramos en la fase final de la ronda.

Y todavía estás a tiempo de conocer el proyecto, informarte y decidir si quieres formar parte de lo que estamos construyendo.

Imagen de Ana Albendea

Ana Albendea

Periodista y comunicadora audiovisual por las Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, tiene trayectoria en prensa y medios de comunicación online (cultura y tecnología). Se especializó en Comunicación Corporativa y Publicidad a través de un Máster en la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2021 investiga y crea contenido sobre tecnología, inteligencia artificial (IA) y robótica. Adecúa su experiencia y conocimientos en el sector de la IA aplicándolo al sector salud y sus públicos profesionales. Destaca su compromiso y admiración por el storytelling, siendo hilo conductor de su trayectoria profesional actual el dar a conocer el potencial de la robótica, más específicamente la robótica social en el sector salud. Creatividad para impulsar y comunicar la labor de la empresa, que no es otra que mejorar la calidad de vida de las personas, generando un impacto positivo en la sociedad.
Imagen de Ana Albendea

Ana Albendea

Periodista y comunicadora audiovisual por las Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, tiene trayectoria en prensa y medios de comunicación online (cultura y tecnología). Se especializó en Comunicación Corporativa y Publicidad a través de un Máster en la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2021 investiga y crea contenido sobre tecnología, inteligencia artificial (IA) y robótica. Adecúa su experiencia y conocimientos en el sector de la IA aplicándolo al sector salud y sus públicos profesionales. Destaca su compromiso y admiración por el storytelling, siendo hilo conductor de su trayectoria profesional actual el dar a conocer el potencial de la robótica, más específicamente la robótica social en el sector salud. Creatividad para impulsar y comunicar la labor de la empresa, que no es otra que mejorar la calidad de vida de las personas, generando un impacto positivo en la sociedad.