La robótica social se cuela en las aulas madrileñas para acompañar a los niños con autismo o daño cerebral
La startup madrileña Inrobics (una spinoff de la Universidad Carlos III de Madrid), la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Digitalización, y el centro educativo componen el corazón de este proyecto, que lleva en marcha seis meses y que ya anticipa sus primeros resultados exitosos. El robot forma parte de las sesiones que realizan los terapeutas para ayudarles a mejorar aspectos lingüísticos, motores y cognitivos.